QUIEBRAPATAS
VK Galería, Bogotá.
2013

Quiebrapatas / Edwin Sánchez

Nivel 1: El arte político paga lo necesario
Nivel 2: Los héroes en Colombia sí existen
Nivel 3: Símbolo patrio

Quiebrapatas ocupa cada uno de los niveles de la galería Valenzuela Klenner con tres instalaciones, presentando aspectos diferentes para lo que puede entenderse como un mismo y continuo desencuentro: la fabricación de la idea de Colombia. Pero no se trata aquí de desplegar un enunciado más íntimo, ni un modelo más verosímil: Edwin Sánchez trabaja sobre la fractura, la desadecuación o el desfase que determinados discursos en proceso de cristalización (y otras veces de pulimiento) mantienen en sus modos de aproximación (y producción) con lo que suponemos constituye su fuente, sea esta indistintamente conformada por sujetos concretos o por aspectos socio-políticos abstractos (ambos, ámbitos que hacen ásperamente parte medular de la realidad del país), a los cuales estos discursos pretenden traducir o a los cuales intentan acercarse.

Como si todo registro (o enfoque) terminara alterando brutalmente la experiencia (o la imagen), el desplazamiento que se propone aquí (particularmente si se decide ruta ascendente) parece ser a través de la parodia, la deformación y la contra-propuesta. O acaso también: un recorrido por la disección que hace de su propia mediación en una propuesta artística, por el detonante desmantelamiento de una conocida campaña publicitaria en favor  del ejército nacional, y por el modo de producción de una opinión irónica, sostenida con acerada y cáustica sinceridad, sobre la construcción de un objeto-emblema en la violencia de las últimas décadas. En ningún caso se trata de reflejar la realidad (social, política, estética) o de establecer sobre ella un nuevo consenso al interior de sus circuitos de validación: sino producir un encuentro (y un proceso de involucramiento) que logre hacer estallar esa realidad, de tal modo que no pueda esta ser, en todas sus fases de construcción, el suelo firme, estable o cómodo por donde (particularmente, en el mundo del arte) habitualmente nos deslizamos.

Emilio Tarazona

Bogotá, septiembre, 2013.